No sé qué cosa ronda que como de spray rosa pareciera, rechoncha, salirle de la barbilla suya y que va y viene en apoyatura rítmica sobre la zona del fin o del principio de mi verga y del incierto primer pliegue de la bolsa de los huevos. De acá veo la cancha de Central, y se me figura activar algún tipo de estética al menos curiosa, al menos coyuntural a la cuestión y no entregarme como siempre al percibimiento que, mientras este muchacho casi muchachita en flor hace como se dice malabares para no delatarse como un lento aprendiz del pete clásico y rápido, da por cierto, quizás, que ésta sea ahora la primera vez que el putito en flor rubio casi rojo, oriundo de Fray Luis Beltrán, demasiado alto y estirado de brazos, que dijo en el chat tener 18 pero ahora le veo la mollerita roja y salta a la vista el 16, y que aceptó este pete rápido en la barranca de la Plaza Santos Doumont, está practicando toda la teoría junta y mal desplegada con un casi insoportable desborde de saliva entre colorada y blanca que al tiempo que no deja de chupar la verga, el coloradito cuela la lengua y se mete el jugo otra vez en su boca, para al rato volver a tirárselo a su barbilla y de ahí -ya lo siento- un delgado curso de spay rosa debe estar río abajo. Emite un sonido extraño mientras chupa, una especie de "Ajam". Pasa un avión del ejército, creo

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